sábado, 21 de febrero de 2009

"correr el entroiro" carnaval


Yo era una niña de unos 6 años cuando disfruté de aquella tradición de “correr el entroiro”. Aún conservaba las dimensiones que uno les atribuye cuando es pequeño. Lógicamente si les pedía permiso a mis padres para acompañar a mis amigos en aquella aventura, me dirían que no. Así que me escapé.
“Correr el entroiro” es una fiesta típica en la que con nuestros disfraces y caretas, se iba por las casas pidiendo comida y dinero para luego hacer una merienda, era típico pedir en el pueblo y en otros pueblos cercanos.
Como los caminos estaban oscuros se utilizaba los “cólmelos” manojos de paja como entrenzada muy altos, en los que se ponía fuego como si fuese una antorcha y con eso se pasaba de un pueblo a otro.
Aquella noche me imagino que mas de uno se iría sin permiso por que yo lo que recuerdo es que a la salida del pueblo tenían los chicos mayores los “cólmelos” escondidos.
Sólo ponerles fuego y con el alboroto que armábamos, toda la euforia, el fuego, mezclados con el miedo así llegamos al otro pueblo donde nos encontramos con los niños de luiña, los pequeños a la retaguardia y los mayores a pedrada limpia.
Fuimos derrotados y no pudimos pasar, así que vuelta atrás. Al llegar a un punto debajo de Fresno vimos unas luces…….gritaron ¡los guardias! Y todos corriendo camino arriba.Que mas que un camino era un inmenso arrollo donde una niña de pequeña le costaba dar paso, allí perdí mi madreña. Llegamos a fresno y la gente tan generosa nos dijo…… ¿donde vais así? Venir a secaros.
Desde allí al pueblo sólo había un camino el de la “balseira”, solo de pensarlo ¡que miedo! había que pasar por el “crucieiro” yo de la mano de mi amiga mary amigas y compañeras de juegos, trastadas y aventuras, siempre había “el típico” algo mas mayor que aunque tenia tanto miedo como los demás grito ¡“un muerto!”y otras tonterías, aparte del las historias que iban contando, de apariciones, del trasgo, que para quitarse ellos el miedo, casi nos da algo a los mas pequeños.
Cuando ya creíamos estar a salvo llegamos al “Rigueiro” un pequeño río que a mi me parecía inmenso, imposible pasar… no se como conseguí cruzar, eso si, los pies no eran míos (no recuerdo que hice con la otra madreña) pero durante mucho tiempo siempre me recordaban mis amigos como la perdí.
Cuando llegue a casa, después de tal aventura,casi disfrute de la azotaina que me dieron.
Al final conseguimos bastante comida para la merienda que se celebró en casa de la “mangeira”: chorizos que nos hicieron, empanadas, chorizos al vino, huevos que nos hicieron tortillas y junto con algunos padres, comimos, bailamos, y disfrutamos de los carnavales, no se si se siguió haciendo esa tradición de pelear mas con el pueblo vecino, para mi si, no quise saber mas nada de“correr el entroiro” otros años salí a pedir, me hice mi careta, pero solo por el pueblo.

La foto es de la última fiesta que se celebro en fondo de villa, hay gente de toda la parroquia años mas tarde sin ningún tipo de rencores por aquella pelea.

6 comentarios:

maria dijo...

Mari bonita historia que hace recordar algunas aventuras que tambien vivimos en nuestra infancia.
Por cierto ¿que fecha tiene la foto?
No conozco a nadie

MARIA I. dijo...

hola maria cada carnaval recuerdo la historia jaja
La foto creo que era por el 75 o 76
yo tampoco conozco mucho
la foto no esta muy clara

María del Roxo dijo...

Magnífica historieta María. Voy a enlazarla para que la gente de Ibias la lea. Besos.

Tormaleo dijo...

Felicidades María. Impresionante relato de correr el carnaval. Yo cuento algo parecido en mi página web pero desdeluego nada parecido a lo tuyo, es impresionante.
Fresno!!!! el pueblo que me vio nacer.... tan vivo como era y tan solitario que se quedó.
Da mucho miedo la balseira lástima que ahora no se pueda pasar... yo cuando era pequeño me daba terror ir por ella.

Muchas gracias María por la historia. A mi por lo menos me ha llegado al alma.

MARIA I. dijo...

También me cuentan que el día de carnaval se comía fuerte y por la noche hacían los "cólmelos" y corrían con ellos, cada uno con el suyo e iba a apagarlos a las afueras del pueblo como para espantar los malos espíritus, pero yo lo recuerdo de la manera que lo conté

María del Roxo dijo...

María, tienes toda la razón: ENTROIRO (con E). Gracias, ya lo he cambiado.